EL ENCUENTRO
Capitulo IV
Las casas que se extendÃan en el espacio, casi tocando las nubes, con cristales en sus paredes, otras de piedras de mármol, tan pulidos que podÃas ver tu figura reflejada en las paredes.
Música escapando de las tiendas con miles de objetos para vender, las luces en la noche hacÃan la ciudad tan brillante como con la luz del dÃa, y miles de otras maravillas.
El sol ya estaba en el centro del firmamento, Tina habÃa estado caminando toda la noche, y ya era el mediodÃa, decidió que ya estaba lo suficientemente alejada del Village y era tiempo de tomar un descanso.
Adam, asegurado a su espalda con las pieles, parecÃa estar bien y cómodo rodeado por la suavidad de la piel de conejo que lo protegÃa.
Dejando su envoltorio con sus pocas pertenencias cerca de una roca la suficiente grande y plana, dejo también el envoltorio con Adam, en su superficie y abriendo las pieles, dejo el pequeño cuerpo desnudo, disfrutar de la tibieza de los rayos solares.
El niño parecÃa disfrutar del contacto con el sol, y sus pequeños pies y manos no paraban de moverse como jugando con los rayo de luz, que acariciaban su cuerpo.
Tina se quito las sandalias, y puso sus pies en las frescas aguas de la corriente, habÃa estado caminando por varias horas, siguiendo las orillas del rÃo y sus pies protegidos solo por los suave mocasines de piel de ciervo, mas adecuados para caminar sobre los pastos y las calles del Village y no constituyan adecuada protección para las piedras que abundaban en el camino que habÃa seguido.-
Dejando sus hinchados y lastimados pies en las frescas aguas, se tendió cerca de Adam, para descansar su dolorido cuerpo, y cerro sus ojos sonando con la ciudad de edificios de cristal, y cajas de música.
El sol estaba bajo en el horizonte cuando despertó, los rojizos colores del atardecer mostraban el sol como un perfecto disco rojo, escondiéndose detrás de las colinas, cubiertas de vegetación, con un cielo azul oscuro mezclándose con el anaranjado rojizo de las nubes.-
Se puso de pie, y observo Adam durmiendo placidamente, trato de alimentarlo pero como siempre el rechazaba el ser alimentado con la leche de sus pechos, y no sabia como, pero cada vez que intentaba hacerlo, sentÃa dentro de ella, que no era necesario hacerlo, y evidentemente el niño no parecÃa estar hambriento o sentir la necesidad de alimentación., y de alguna forma era capaz de transmitir ese sentimiento a su madre.
Como excelente cazadora, ella cuidadosamente observo los alrededores, y su fino sentido del olfato no pudo percibir en las cercanÃas la presencia de animal alguno, que pudiera considerar peligroso para ellos.
A unos cincuenta metros, entre algunos de los árboles que crecÃan cerca del rÃo, algunas ardillas estaban jugando entre las ramas, mientras otras trataban de esconder su botÃn de nueces en el suelo, cavando pequeños hoyos y depositando sus tesoros, generalmente olvidando donde, y gracias a ellos los montes se hacÃan cada vez frondosos gracias a esos sembradores de semillas.
Después de su inspección y sentirse satisfecha de que no habÃa ningún peligro, levanto Adam en sus brazos y lo miro fijamente a sus ojos, esos ojos azules intensos, que parecÃan comprender todo lo que sucedÃa alrededor, y que sin tener un rostro capaz de producir o dejar ver una emoción, la imagen de una perfecta sonrisa, se dibujo en la mente de Tina, y un calor espiritual envolvió su cuerpo completamente, como si Adam, le estuviera asegurando que todo estarÃa bien desde ahora en adelante.-
Tina puso nuevamente las pieles, junto a dos grandes rocas y puso a Adam entre ellas -" Mama, va a buscar algo de comer y volverá muy pronto- "Le dijo - Por un momento pensó en proteger y cubrir su pequeño cuerpo con las pieles, pero cambio de opinión, ya que el atardecer era templado, y no habÃa una fuerte brisa, de la cual protegerlo, además Adam parecÃa estar disfrutando tanto su desnudez, que no se sintió con el coraje necesario para hacerlo.
Mientras se dirigÃa a la parte espesa del bosque, toco su cuchillo seguro en su cinturón, la arboleda no esta lejos, cerca de 100 metros, y mientras caminaba su cabeza continuamente daba vueltas para observar el pequeño Adam, pese a que no le gustaba dejar solo al niño, se sentÃa confidente, ya que en raras ocasiones, animales salvajes se arriesgaban en lugares abiertos.
Los arbustos eran densos, y ella tuvo que caminar un rato hasta encontrar un sendero que le permitiera desplazarse, hecho por animales de considerable tamaño, finalmente encontró uno de los arbustos cubierto de frutos. Se aproximo a el con gran cuidado, ya que sabia que era la fruta preferida por los Osos, muy comunes en esos lugares, olfateando cuidadosamente por el particular olor de esos grandes animales, no querÃa que ninguno de ellos la encontrara como intrusa en su territorio.
Llenó su bolsa con la mayor cantidad de fruta posible. Y rápidamente se alejo del lugar, no querÃa encontrarse con ningún animal salvaje, y además era importante el retornar al lugar donde dejo su bebe.-
Al emerger del bosque, su mirada se dirigió al lugar donde dejo a Adam, y su cuerpo sintió un escalofrió, 3 lobos estaban junto a las rocas, donde el niño se encontraba, uno de ellos el Blanco, tenia su cabeza entre las pieles que protegÃan a Adam.
Sólo un instante le tomo para arrojar la bolsa con las frutas, y correr cuchillo en mano, en dirección a los tres animales, una sola idea en su mente. Proteger a toda costa a su hijo, y mientras empuñando su arma, corriendo hacia ellos, gritaba con rabia salvaje al mismo tiempo.-
Cuando estaba cerca de ellos, disminuyó su carrera y lentamente paso a paso con su brazo en alto, lista para atacar, pudo ver que Adam se encontraba sin ninguna herida, y moviendo como siempre sus pies y manos.
Todos sus sentidos estaban en alerta, sus instintos de cazadora se encontraba preparados.
Observando cada uno de los lobos y los movimientos de sus ojos tratando de anticipar cualquier movimiento, lista para defenderse y atacar al mismo tiempo.-
Los lobos, sin asustarse, del humano acercándose a ellos, parecÃan no inmutarse y estaban firmemente plantados defendiendo su territorio, mostrando sus dientes amenazantes sin un signo en ellos, que pudieran predecir un ataque de sus partes.
Tina con sorpresa comenzaba a comprender que esos animales, no estaban allÃ, para hacer mal al infante, pero de alguna forma, para protegerlo.-
Este era un desarrollo de los acontecimientos para los cuales no estaba preparada, y los cuatro protagonistas del drama que estaba ocurriendo estaban detenidos en tiempo y espacio sin poder moverse, en una situación sin vencedores ni vencidos.
De pronto, como obedeciendo a una señal, los tres lobos, comenzaron a retroceder al mismo tiempo, lentamente, sin apartar sus ojos de Tina, que aun permanecÃa amenazante con el cuchillo en sus manos y su intención de usarlo.
La hostilidad que habÃa en ellos desapareció totalmente, y estaban actuando ahora como perros a los que se hubiera castigado, con sus colas entre las patas, en lugar de los feroces lobos que eran.-
Rápidamente Tina se desplazo hasta donde se encontraba Adam y una rápida inspección comprobó que el niño se encontraba sin ningún daño. De todas maneras conservo el cuchillo en su mano, mientras que vigilaba sus ojos atentos a cualquier movimiento que las bestias hicieran... Dos de ellos, se encontraban a unos pocos metros, descansando con las cabezas en las patas, mientras que el blanco estaba sentado atento, como esperando instrucciones, como un perro de raza perfectamente entrenado.
Tina una vez que su mente evaluó los sucesos extraordinarios del dÃa, se dirigió hacia el lugar donde arrojo la bolsa con la fruta, llevando a Adam con ella, mientras era seguida por los lobos a unos pocos metros de distancia.
Por alguna razón los protagonistas habÃan perdido el temor y la aprehensión que fue evidente la primera vez que se efectuó su encuentro.
Tina regreso a la orilla del rÃo sentándose entre el canto rodado, con la espalda apoyada en uno de los troncos, que el rÃo habÃa depositado en sus orillas.
Procediendo a devorar la fruta con gran apetito, mientras observaba a los tres lobos, que a respetable distancia, parecÃan guardar la familia.
Al mismo tiempo repasaba el total cambio de su vida, y tratando de imaginar su futuro, hasta el dÃa de ayer completamente previsible en el Village, hoy un total misterio.-
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