LOS LOBOS
Capitulo VI
Tina, a pesar de haber caminado por dÃas, no habÃa podido ver aun, ningún vestigio de la Ciudad que su madre le habÃa mencionado.-
Adam se encontraba alegre y fuerte como el primer dÃa, y sus compañeros de viaje, los tres lobos, habÃan sido una bendición inesperada para ella y su hijo.
Habiendo dado nombre a los tres animales, Tria fue el nombre dado a la Loba blanca plateada, y uno y dos, fue la selección para los otros dos lobos , todos ellos sabÃan exactamente como responder por sus nombres, casi inmediatamente.-
Algo que sorprendió a Tina, pero rápidamente dejo de pensar en ello y aceptarlo como algo natural, en la sucesión de eventos casi sobrenaturales de su odisea.-
Ella asimismo por el transcurso de los primeros dÃas, se encontraba temerosa mas por Adam que de por si misma, de la compañÃa de los animales salvajes.
Pero rápidamente sus temores desaparecieron, ya que los mismos se convirtieron en un valioso complemento del grupo.
Especialmente Tria, que era la mejor cazadora, y cada atardecer un recién cazado conejo, o un pavo salvaje se encontraba a los pies de Tina.
A medida que pasaban los dÃas, se encontraba más segura de si misma e incluso su situación y su futuro no la preocupaban en lo más mÃnimo, una seguridad como nunca habÃa experimentado antes.
La relación de Adam y los animales -Tina pensó- no solo era limitada a los 3 lobos. Sospechaba que esos no eran la única compañÃa que tenÃan.
Otros animales salvajes los acompañaban, su instinto y sus aguzados sentidos y olfato de cazadora, le decÃan que sin lugar a dudas otros animales de los cuales podÃa observar rápidos movimientos entre el espeso follaje, y el reflejo de la luna en las pieles de algunos animales.
Ninguno de ellos, dieron señales de querer atacar al grupo. Al contrario era como si todos los animales del bosque se hubieran unido para proteger a ese extraño grupo de criaturas en el bosque.
Algunas veces Tina encontraba al atardecer un salmón entre las piedras, recién extraÃdo de las cristalinas aguas del rÃo.- Unos minutos antes de su decisión de detenerse para acampar.
Si ella no supiera que los osos, no pescarán para humanos, ella jurarÃa que uno, lo estaba haciendo por ella.
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